Las informaciones ofrecidas por las entidades bancarias hablan de cotizaciones y balances, no de las vidas que sustentan la economía de casino en la que juegan a la ruleta rusa, pero con nuestras cabezas.
Ellos pueden esperar a un largo proceso judicial o a que la gente venda acciones que nunca quisieron asumiendo importantes pérdidas. Somos nosotras las que debemos presionar para que se de una solución a quienes no pueden recuperar sus ahorros, ahora que es cuando más se necesitan.
Aquí va un testimonio de un afectado por la deuda subordinada de Cajastur, que hace un llamamiento a la movilización del sábado 11M.
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